Tradición bávara, carácter de la cerveza de Múnich, historia en el paladar… estos son los rasgos de la Hofbräu Dunkel. Antes de que la cerveza blanca y rubia tocaran las papilas gustativas de los alemanes, la cerveza negra y de baja fermentación era la que calmaba la sed de los muniqueses. La primera variedad de cerveza que se despachó en “la fábrica de cerveza oscura” sigue convenciendo a los que la prueban gracias a su sabor a malta tostada y a lúpulo, así como a una decente nota malteada al final.